Aculco, pueblo mágico

Escrito por: Mario el 30 May 2019

Por Quezada Pérez Brandon Mauricio
5º semestre de la Especialidad en Diseño Gráfico

El viaje comienzo aproximadamente a las 6:30 de la mañana, subimos a unos autobuses de buena calidad, creí que desde un principio de la salida iríamos directo a Aculco, pero primero fuimos a desayunar a un buffet promedio, estuvimos como alrededor de una hora y media.

A mí en lo personal el desayuno me gustó, después de ahí nos dirigimos hacia Aculco, un pueblo mágico en el Estado de México. El tiempo de llegada fue como de dos horas desde el restaurante hasta el centro del pueblo; al llegar, a todos los alumnos los dividieron en grupos con profesores, para mi suerte me tocó la persona que hace los viajes, y por lo que vi él sabe mucho sobre los pueblos, él comentó que viajaba mucho y que ya conocía muy bien Aculco.

Al dividirnos e irnos con dicha persona, empezamos a caminar por sus calles, me gustaron esas calles, eran antiguas de piedra y eso me gusta. Caminamos como dos cuadras para que primero nos contara una historia del pueblo: hubo en un tiempo una señora que no podía tener hijos y decidió robarse a un niño, entonces la mujer trato de esconderse por donde pudiera y cuenta la historia que la señora con él bebe se escondieron dentro de un árbol, dicho árbol está al lado de la otra parada que hicimos, que fueron los lavadores comunitarios, si es que así se les puede decir. Estaba bajo del nivel del suelo y su luz era natural así que ya no daba luz más noche. Por en medio tenía un río donde las mujeres tomaban para limpiarlo así.

Después de ver los lavaderos nos guiaron a una iglesia pequeña en la que había una leyenda, se podría decir, la cual decía que entrando con tu propia voluntad se podrían perdonar todos tus pecados. Entramos por curiosidad a ver, como tal no tenía muchos atractivos, salimos y nos volvimos a dirigir al centro de Aculco.

Estando en el mero centro, cruzamos las calles opuestas a donde estábamos cuando llegamos, fuimos a un grandísimo exconvento muy colorido, salimos y nos dirigimos hacia el centro de nuevo, regresamos, nos tomamos un tiempo para tomar fotografías personales y para los trabajos que nos pedían en el transcurso del día.

La primera parada en Aculco me gustó bastante, fue por que las pláticas y recorrido de ahí lo hicieron interesante y temático. Después de unos minutos todos los grupos se volvieron a juntar en el centro para irnos, ahora nuestra siguiente parada era la Finca Sala Vivé by Freixenet México, en el estado de Querétaro. Es un viñedo muy bonito, tardamos en llegar como dos horas, al llegar pensé que ya habíamos llegado al hotel donde dejaríamos nuestras cosas y comeríamos, pero llegamos al viñedo, el cual era muy bonito estéticamente.

Al principio había una fuente grande y al lado derecho había un árbol de puras botellas de vino, desde que entré mi primera impresión fue que me la pasaría muy bien y que iba a ser un recorrido interesante. Al llegar nos volvieron a dividir, pero ahora fueron dos grupos solamente, grupos de alrededor de 50 personas; ya al estar en los grupos, nos repartieron un boleto y una cofia, entramos a la fábrica y lo primero que vimos fueron maquinas que elaboraban el vino, nos tocó una mujer de guía, que a mi parecer tenía la voz muy baja, pero todo lo que decía era muy bueno.

Pasamos por un túnel que daba hacia abajo, era un túnel profundo; al bajar nos dijeron que estábamos a una profundidad de 25 metros; durante el recorrido nos iban explicando tanto de los vinos y como de la historia del viñedo. Para mí no fue tan importante por ser diseñador gráfico, pero para los de gastronomía era una exposición muy buena; en lo personal yo digo que fue muy bueno el recorrido que dimos.

Algo que se me quedó muy pegado es que la guía nos dijo “si quieren saber la calidad del vino, no compren el más caro, compren y prueben el más barato, y si ese te gusta, la calidad del más caro te va a encantar”.

Salimos de donde fue el recorrido y esperamos a que nuestros compañeros del otro grupo terminaran su recorrido para irnos, pensé que nos iríamos a la fábrica de quesos, pero creo que por el tiempo ya no fuimos. Nos trasladamos al hotel donde fuimos a comer y a tomar un rato de diversión, el traslado duró como 40 minutos.
Al llegar al hotel, primero nos dieron la indicación de ir a las habitaciones para dejar nuestras cosas, sólo rentaron dos habitaciones, una para varones y otra para mujeres, la intención de las habitaciones fue que ahí dejáramos nuestras cosas y cambiarnos.

Después de dejar nuestras cosas nos trasladamos al comedor del hotel, donde nos dieron comida tipo buffet. Al terminar de comer muchos fueron a cambiarse para nadar y otros fueron a un lugar, ahí mismo, a jugar futbol. Luego de unas horas nos dieron la indicación de que ya nos íbamos entonces teníamos que ir por nuestras cosas. Al ya estar todos reunidos subimos a los autobuses y comenzó el viaje para llegar a la escuela.

Aculco en la historia de México

El municipio de Aculco se ubica en el altiplano mexicano, a una hora por carretera desde la Ciudad de México; forma parte del Estado de México y su cabecera municipal lleva el nombre oficial de Aculco de Espinoza (antes San Jerónimo Aculco).

Pertenece a la región de Jilotepec y se ubica en la parte noroccidental del estado, limítrofe con el estado de Querétaro, y tiene una superficie de 465.7 km². Colinda al norte con el municipio de Polotitlán; al sur con los municipios de Acambay y Timilpan, y al este con el de Jilotepec.

El pueblo de Aculco fue fundado en el periodo posclásico, alrededor del año 1,110, por los otomíes, gran cultura indígena que habitó la región de Mesoamérica, en el centro de México, no obstante su nombre proviene de la lengua náhuatl. Después de haber sido un pueblo habitado por los otomíes durante mucho tiempo, pasó a ser una región dominada por los mexicas o aztecas, quienes moraron en ella muchos años antes de la fundación de la ciudad de México-Tenochtitlán. Aculco fue avasallada y sujeta al reino de Tlacopan por la Triple Alianza (Tenochtitlán-Tlacopan-Texcoco), durante el reinado de Moctezuma Ilhuicamina (1440 a 1469).

En 1540, poco tiempo después de la conquista de México por el Corona Española, se construyó la parroquia del poblado y el convento de San Jerónimo; ambas construcciones son emblema de la población y el municipio.

Aculco es conocido como el poblado donde los insurgentes mexicanos sufrieron su primera derrota de importancia durante la Guerra de Independencia, en noviembre de 1810. En esta población se llevó a cabo un combate entre realistas e insurgentes en la cual el poder de artillería de los realistas logró aplacar las disminuidas tropas insurgentes, debido a la cruenta Batalla del Monte de las Cruces, en octubre de ese mismo año.

El 19 de febrero de 1825, una vez consumada la Independencia de México, Aculco alcanzó el rango de municipio. En el centro de la cabecera de Aculco puedes encontrar, muy cerca de la presidencia municipal, la casa en que durmió Miguel Hidalgo una noche durante su estancia por este lugar, y aunque sea difícil de creer, se conserva en buen estado. Se dice que el 8 de noviembre de 1810, el cura Hidalgo ofició misa en el emblemático árbol, conocido por la comunidad como Palo Bendito, en acción de gracias por conservar la vida, después de tan cruenta batalla.

Aculco es declarado pueblo mágico el 25 de septiembre de 2015.

Conclusiones
En lo personal, sí regresaría a Aculco, me quedé con ganas de saber y ver más del pueblo mágico, hasta con gusto me quedaría unos días ahí, ya que considero que es un buen lugar para quitarte todo el estrés de encima y poder descansar unos días.
Para mí, Aculco se me hizo muy interesante, me gustaría saber un poco más a fondo, saber sus tradiciones, sus días festivos, me gustaría saber su forma de vida y compartir todo con ellos.
El pueblo ofrece una gran variedad de cosas que hacer y no ir en vano, me gustó que Aculco tuvo una importancia durante la Guerra de Independencia y que, como dicen, si no hubiera pasado no sabemos qué hubiera ocurrido después.
Sí volvería con mi familia porque ese tipo de lugares son como más familiares, como tipo excursiones para pasar un buen rato, me gustó Aculco y si volvería con más ganas de saber más sobre el pueblo.
En Freixenet me gustó el recorrido y claro que me gustaría volver, sólo que el problema que los precios por visita y recorrido son un poco caros y también ir hasta allá serían unas cuantas horas desperdiciadas donde esas horas las podría ocupar en otra cosa mejor o más importante; en lo personal se lo recomendaría a amigos e iría con amigos, es un lugar se podría decir que elegante, prestigioso. La verdad se me hace muy padre el ir a la cata de vino. Y también me parece bien el recorrido, me gustó o me pareció interesante se podría decir, toda la historia y la forma de elaboración del vino.
También me gustó estéticamente el viñedo, aunque está un poco escondido, o mal ubicado, por estar en medio de la carretera sin que nadie supiera, sería que se den más a conocer por qué ahí en el viñedo tienen potencial para hacer las cosas, pero hace falta que se promocionen.
Y lo que no volvería a ir ni recomendar, sería el desayuno al que nos llevaron que fue un desayuno buffet, que en lo particular no fue lo mejor que he probado y siento que no llenó mis expectativas que siempre tengo al ir a un buffet, y tampoco recomendaría el hotel, las habitaciones eran muy simples además de que el hotel por dentro también se ve simple.